Llega la temporada de lluvias y el cielo de Guadalajara se limpia. Pero ¿realmente mejora la calidad del aire o es solo una ilusión?

La respuesta corta: SÍ mejora, pero con matices

La lluvia actúa como un "lavado" atmosférico. Las gotas de agua arrastran partículas suspendidas (PM2.5 y PM10) hacia el suelo. Después de una buena lluvia, los niveles de partículas pueden bajar hasta un 60%.

Lo que mejora

Partículas suspendidas (PM2.5 y PM10):

Bajan significativamente durante y después de la lluvia. Los días lluviosos en la ZMG registran consistentemente niveles de PM2.5 por debajo de 25 µg/m³ (recomendación OMS: 15 µg/m³).

Visibilidad:

La niebla de contaminación se disipa. Desde el Periférico puedes ver la Barranca de Huentitán o la Sierra de San Juan.

Lo que NO mejora (o empeora)

Ozono:

Paradójicamente, el ozono puede aumentar después de la lluvia. ¿Por qué? La lluvia limpia las partículas que normalmente "absorben" la radiación UV. Con cielo más limpio, entra más radiación solar, que reacciona con los NOx residuales y genera más ozono.

Escorrentía contaminada:

La lluvia arrastra contaminantes del suelo y los lleva a ríos y arroyos. El Río Santiago recibe un coctel de contaminantes después de cada tormenta.

Los datos del SIMAJ

Comparando temporada seca vs lluviosa en 2025:

  • PM2.5 promedio seca: 35 µg/m³ → lluviosa: 18 µg/m³ (-49%)
  • Ozono promedio seca: 72 ppb → lluviosa: 58 ppb (-19%)
  • Días con calidad "buena": seca 40% → lluviosa 65%

¿Significa que podemos relajarnos?

No. La mejora es temporal y depende de que siga lloviendo. En los períodos secos entre lluvias (canículas), la contaminación puede regresar rápidamente. Y los vehículos sin verificar siguen emitiendo lo mismo llueva o no.

La lluvia ayuda. Pero verificar tu auto es algo que funciona los 365 días del año.